Historia de PACCAR, de los vagones madereros a Kenworth
PACCAR nació en 1905 como fabricante de vagones madereros en Seattle, fabricó tanques Sherman y el acero de las Torres Gemelas, y hoy es dueña de Kenworth, Peterbilt y DAF.
Última actualización: octubre de 2026.
La empresa dueña de Kenworth y Peterbilt fabricó 926 tanques Sherman para la Segunda Guerra Mundial. Antes de eso hacía vagones para sacar troncos del bosque. Y años después fabricó buena parte del acero que sostenía las Torres Gemelas de Nueva York. Se llama PACCAR, y en México casi nadie sabe de dónde viene.
Mucha gente cree que PACCAR es solo un nombre que aparece en el motor de un Kenworth, una especie de sello corporativo sin historia. A mi juicio, es justo al revés: PACCAR es una dinastía familiar de cuatro generaciones, que perdió su empresa, la recuperó por 50,000 dólares en plena Gran Depresión y terminó construyendo uno de los grupos de camiones más grandes del mundo.
Lo que sigue es la historia completa: el vendedor de hierro que llegó a Seattle, los vagones madereros, la venta que el hijo nunca perdonó, el metal que salvó a la empresa, los tanques, la compra de Kenworth y de Peterbilt, el acero de los rascacielos, el cambio de nombre, la llegada a Europa y los motores. Y hay una frase de uno de los Pigott que, cuando llegues a ella, te va a explicar por qué esta familia hizo lo que hizo.
El vendedor de hierro que soñaba con Pittsburgh
Todo empezó con William Pigott, que llegó a Seattle en 1895. Era un vendedor experimentado de arrabio, el hierro en bruto que se convierte en acero, y ya había sido socio de una laminadora en Colorado. Veía en Seattle una ciudad que podía volverse un centro del acero, como Pittsburgh.
En 1905 abrió Railway Steel and Supply Company, que fabricaba carretones madereros tirados por caballos o bueyes: juegos de ruedas que se ponían bajo cada extremo de un tronco, pensados para los bosques densos y accidentados del noroeste. También hacía acero estructural, terminado a mano, para varios edificios emblemáticos de Seattle. Y se volvió el representante exclusivo de las locomotoras madereras Climax en la región.
Pigott no se quedó ahí. Con un socio fundó en 1903 Seattle Steel Company, que con el tiempo se volvió una gran fuente de empleo; en 1917 fue la primera acería de Estados Unidos en adoptar la jornada de ocho horas.
Vagones para sacar troncos del bosque
En febrero de 1905, William Pigott fundó Seattle Car Manufacturing Company, que absorbió a Railway Steel. Fabricaba vagones de ferrocarril de servicio pesado para sacar troncos enormes del bosque por las vías madereras del noroeste.
El arranque no fue fácil. El 12 de agosto de 1907, un incendio destruyó su planta del río Duwamish, y ese mismo año un pánico bancario provocó una cadena de pedidos cancelados. Pigott construyó una fábrica nueva en Renton, y para 1909 ya surtía pedidos más grandes que nunca. En 1911 la empresa se llamó Seattle Car and Foundry.
El 1 de julio de 1917 llegó la fusión que le dio su nombre histórico. Seattle Car and Foundry se unió con su único competidor en la costa oeste, Twohy Brothers, de Portland, Oregón. Los grandes ferrocarriles, como Union Pacific y Southern Pacific, solían repartir sus pedidos entre las dos. Juntas formaron Pacific Car and Foundry Company, sin competencia en la región. De inmediato consiguió un pedido de 2,000 furgones de acero de la administración que controlaba los ferrocarriles durante la Primera Guerra Mundial.
Para 1920, la empresa había fabricado más de 7,000 vagones madereros. Sus diseños incluían frenos de aire y un diseño abierto que reducía el riesgo de que un trabajador quedara aplastado al cargar los troncos. Y su Universal Trailer, un remolque de dos ruedas jalado por un camión, se volvió el estándar de la industria. Es curioso pensarlo: la empresa que hoy es dueña de Kenworth ya fabricaba remolques para camiones hace más de cien años.
La venta que el hijo nunca perdonó
El 31 de marzo de 1924, Pacific Car and Foundry fue vendida a American Car and Foundry, que en esos años compraba plantas en todo el país. La venta la impulsaron los problemas financieros de los hermanos Twohy, que querían sacar su dinero del negocio. American Car nombró a ocho de los 15 miembros del consejo.
William Pigott, el fundador, decidió no asistir a ninguna junta de accionistas mientras su empresa estuvo en manos ajenas. Murió el 19 de julio de 1929. Y su hijo Paul, que había trabajado en el negocio desde niño, nunca se resignó a esa venta.
El metal que salvó a la empresa
Mientras tanto, la empresa sufría. Sus ganancias bajaron cada año de 1925 a 1929, y con la Gran Depresión, Pacific Car se volvió uno de los negocios más golpeados de Seattle.
La salvación llegó de un laboratorio. Alex Finlayson, un metalurgista de la empresa, desarrolló un acero de fundición nuevo, fuerte y ligero, al que llamaron Carcometal. Tenía poco carbono y más manganeso, cobre y silicio, era el doble de resistente que el acero básico y pesaba poco. Con él, la empresa fabricó una línea de malacates para tractores. Ese producto generó suficientes ingresos durante los años treinta para sacar a la empresa adelante. Décadas después, la división de malacates se volvería el fabricante de malacates industriales más grande del mundo.
Recuperada por 50,000 dólares
Y aquí está uno de los momentos más importantes de toda la historia. En febrero de 1934, en lo más profundo de la Gran Depresión, William J. y Paul Pigott, hijos del fundador, junto con un pequeño grupo de inversionistas de Seattle, compraron de regreso Pacific Car and Foundry por 50,000 dólares. American Car estaba aliviada de deshacerse de ella en un momento tan difícil. Para los Pigott, sobre todo para Paul, fue una victoria familiar.
Paul fue elegido presidente. Creía, igual que su padre, que una persona con privilegios y capacidad tenía la obligación de dar trabajo a tantas personas como pudiera. Lo dijo así: pensaba que debía dar empleo hasta donde le fuera posible. Esa es la frase que te prometí. Explica por qué los Pigott apostaron por crecer en los peores años: para ellos, una empresa existía para dar trabajo.
Paul apretó el cinturón, reparó la planta vieja, formó una plantilla de primer nivel y diversificó. A finales de los treinta, la empresa ya tenía contratos de acero para el primer puente flotante del lago Washington y para presas como Grand Coulee y Bonneville, y su división de autobuses armaba camiones de pasajeros y trolebuses para Seattle.
Tanques, alas y barcos para la guerra
La Segunda Guerra Mundial cambió la escala de todo. En 1940 las ventas subieron casi 50 %. La empresa fabricó largueros de aluminio para las alas de los bombarderos B-17 de Boeing. Y desde la primavera de 1942 empezó a construir tanques Sherman M4-A1 para el Ejército de Estados Unidos: fabricó 926. Podía fundir casi todas las piezas de los tanques en su propia fundición, y una versión del Carcometal se usó para el blindaje fundido. El gobierno construyó en Renton una fundición nueva para que la empresa produjera más.
En 1942, los hermanos Pigott fundaron además un astillero en Everett, que Pacific Car compró en 1944, para fabricar barcos para la Marina.
La compra que cambió su destino
En 1945, Pacific Car compró Kenworth Motor Truck Corporation, que fabricaba camiones en Seattle desde 1923. Kenworth había perdido a dos presidentes en pocos años, y la oferta de Paul Pigott llegó en el momento justo. Esa historia, contada desde el lado de Kenworth, está en la historia de Kenworth.
Tras la guerra, la empresa siguió con contratos militares, incluida la fabricación de tanques durante la guerra de Corea. Pero el camión ya era su negocio más importante: Kenworth, que abrió una división canadiense en 1956, era la parte que más rápido crecía del grupo.
Peterbilt, el rival que se volvió hermano
En 1958 llegaron dos compras más. Pacific Car adquirió Dart Truck Company, de Kansas City, que hacía camiones de volteo fuera de carretera para minería, y Peterbilt Motors Company, de Oakland, California. Peterbilt había sido uno de los grandes competidores de Kenworth. Desde el 24 de junio de 1958 operó como subsidiaria, y a finales de 1960 se convirtió en una división. Su historia completa está en la historia de Peterbilt.
Desde mi punto de vista, esta es la jugada más inteligente de la historia de PACCAR: comprar al rival y dejar que siguiera compitiendo. Hasta hoy, Kenworth y Peterbilt se disputan clientes en el mismo mercado, y las dos ganan para la misma casa.
La familia sigue al volante
En el otoño de 1960 le diagnosticaron a Paul Pigott un tumor cerebral. Murió el 23 de enero de 1961. Robert O’Brien, que trabajaba en la empresa desde 1943 y a quien Paul había preparado, asumió la presidencia. En junio de 1965, Charles Pigott, hijo de Paul, tomó el mando.
El acero de las Torres Gemelas
La división de acero estructural de la empresa dejó huella en dos ciudades. Fabricó el acero de la Space Needle de Seattle en 1961 y el del edificio de 50 pisos del Seattle-First National Bank, inaugurado en 1969.
Y en Nueva York, la empresa entregó 5,668 paneles de acero, con un peso de 58,000 toneladas, que formaban buena parte de los muros de carga de las Torres Gemelas del World Trade Center. Los paneles viajaron por tren desde Seattle en más de 1,600 vagones. De los 13 fabricantes de acero que surtieron a las torres, fue el contratista más grande.
Nace el nombre PACCAR
El 25 de enero de 1972, Pacific Car and Foundry Company cambió su nombre a PACCAR Inc. Al año siguiente cerró su negocio de acero estructural. Ese mismo 1972 nació PACCAR International, para impulsar las exportaciones.
Y hubo un pedido histórico: en agosto de 1978, PACCAR recibió de la República Popular China una orden de 3 millones de dólares por 22 camiones Kenworth, cuatro meses antes de que China y Estados Unidos establecieran relaciones diplomáticas.
Europa, mina, cabuses y autopartes
Los años setenta y ochenta fueron de compras y ventas. En 1973 compró Wagner Mining Equipment, que hacía vehículos para minas subterráneas. En 1975, International Car Company, un fabricante de cabuses de ferrocarril. Y en 1980, Fodens Limited, una empresa británica y una de las fabricantes de camiones más antiguas del mundo. Fue la entrada de PACCAR a Europa.
En 1980 empezó a construir su Centro Técnico en el condado de Skagit, con dinamómetro ambiental, simulador de manejo y laboratorio de análisis de fallas. Ese mismo año, la desregulación del autotransporte en Estados Unidos abrió el mercado, y muchas transportistas renovaron sus flotas con camiones PACCAR. En 1984 la empresa tuvo ventas récord de 2,250 millones de dólares, con 125 millones de ganancia.
Luego llegó la limpieza. En 1984 vendió Dart; en 1988 cerró Pacific Car and Foundry, su negocio más antiguo, tras 80 años en Renton; en 1989 vendió Wagner. En el terreno de la vieja planta de Renton, después de una limpieza ambiental voluntaria, abrió el 4 de junio de 1993 una nueva fábrica de Kenworth.
La familia, cuatro generaciones
En 1997, Charles Pigott se retiró y su hijo Mark asumió la presidencia de PACCAR. Fueron cuatro generaciones al frente: William, Paul, Charles y Mark. Mark Pigott resumió la ética de la familia con una frase: querían poder mirar a la gente a los ojos y decir que lo habían hecho de frente, con ética y lo mejor que podían.
DAF, Leyland y los motores MX
En 1996, PACCAR compró DAF Trucks, la marca holandesa, y después Leyland Trucks, en Inglaterra. Con eso se volvió una potencia mundial del camión. La historia de esa compra la cuento en la historia de DAF.
DAF trajo algo que cambió a toda la casa: la capacidad de diseñar y fabricar motores. De esa ingeniería nació la familia PACCAR MX. En abril de 2010, Kenworth anunció un pedido de 1,050 tractocamiones T660 con el entonces nuevo motor PACCAR MX, y la marca presentó ese pedido como una forma notable de introducir el motor en Norteamérica. Hoy el PACCAR MX-13 y el MX-11 mueven a muchos Kenworth y Peterbilt, también en México.
México dentro de la casa
La parte mexicana de PACCAR tiene nombre propio: Kenworth Mexicana, en Mexicali, Baja California. Kenworth la describe como su única instalación de manufactura para México y América Latina. Nació de las restricciones del gobierno mexicano a las importaciones y empezó al aire libre, con cinco camiones al mes.
Lo que te llevas
- 1905: William Pigott fundó Seattle Car Manufacturing para hacer vagones madereros.
- 1917: la fusión con Twohy Brothers creó Pacific Car and Foundry.
- 1924: la empresa se vendió a American Car and Foundry.
- 1934: los hijos del fundador la recuperaron por 50,000 dólares.
- 1942 a 1945: 926 tanques Sherman, piezas para el B-17 y la compra de Kenworth.
- 1958: compró Peterbilt, el gran rival de Kenworth.
- Años sesenta: fabricó el acero de la Space Needle y de las Torres Gemelas.
- 25 de enero de 1972: nació el nombre PACCAR.
- 1980 y 1996: llegó a Europa con Foden y después con DAF, la cuna de los motores MX.
Si manejas un Kenworth o un Peterbilt con motor MX, ahora sabes que detrás hay una familia de Seattle que empezó haciendo ruedas para troncos. Cuéntame en mis redes qué camión de la casa PACCAR manejas.
Para profundizar
Las marcas y los motores de esta historia tienen su propia nota. Aquí están en una línea.
